Ya tenemos escrito que la política con la que Europa pretende salir de la crisis, a través de la reducción del déficit, la contención del gasto y los recortes sociales supone salvar las finanzas a costa de sacrificar el empleo.
Ahora, en esta línea política, ve la luz en España una nueva Reforma Laboral inspirada por la Europa del Euro que no de las personas, que además de reformar el marco de las relaciones laborales parece haber reformado también el marco del diálogo social; aunque esto último es cosecha propia.
Decimos esto, porque auspiciada por la Reforma parece haber visto la luz también, una campaña mediática lanzada por los medios afines al partido en el poder de descrédito social y moral de las organizaciones sindicales, que era inédita en las últimas legislaturas, si exceptuamos la Comunidad de Madrid.
Esta campaña intenta reducir la capacidad movilizadora de las organizaciones sindicales que tan críticas se han mostrado con la Reforma Laboral del gobierno del PP, presentándolas como organizaciones obscuras en cuanto a su financiación y preocupadas únicamente de aquéllos que tienen trabajo. Con esta argumentación se intenta desvincular a los más de cinco millones de ciudadanos sin empleo de las movilizaciones que prevén las organizaciones sindicales contra la Reforma Laboral.
La reflexión que nos proponemos compartir hoy es la siguiente. Es cierto, que los sindicatos, como muchas otras organizaciones de este país, tienen muchas cosas que corregir, pero eso no convierte a la Reforma Laboral en la solución al problema del empleo y no hace tampoco que su articulado sea más bondadoso con las condiciones laborales de los trabajadores y trabajadoras de este país. Ahora el gobierno necesita esconder a la ciudadanía, con cortinas de humo o de papel impreso, los secretos de una Reforma que le puede impedir la victoria en las próximas elecciones andaluzas.
El secreto que guarda la Reforma es un incumplimiento grave del programa político con el que el partido en el gobierno alcanzó el poder en las pasadas elecciones. Este desprecio a sus compromisos adquiridos puede y debe sembrar la duda entre el electorado andaluz.
El partido del PP ha decidido, como hiciera su antecesor, sacrificar el empleo en el altar de las finanzas europeas y alinearse con la Europa del Euro que lidera Angela Merkel, faltando así a su compromiso de hacer del empleo la cuestión prioritaria de su gobierno.